VIDA Y ECOSISTEMAS TERRESTRES

 

Respetar la legislación medioambiental de los países en los que opere y cumplir con la normativa internacional, cuando esta sea más ambiciosa.
Implementar sistemas de gestión ambiental que prevengan y minimicen el impacto de las actividades de la empresa sobre los ecosistemas terrestres y la biodiversidad.
Llevar a cabo una gestión sostenible de los recursos naturales (aire, madera, suelos, agua, etc.) en la empresa y a través de la cadena de suministro.
Prevenir y restaurar la degradación de la tierra y la deforestación, consecuencia de sus actividades.
Evitar la compra de materiales que representen un riesgo para las especies animales o vegetales.
Adquirir productos forestales con un alto contenido de material reciclado.

Degradamos 12 millones de hectáreas de tierra productiva cada año, lo que equivale a una zona del tamaño de Honduras o Benín. Alrededor de 500 millones de hectáreas podrían rescatarse de forma eficaz, en lugar de ser abandonadas.

 
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